01-ene-2009

Otra vez es Navidad.


Una vez al año, nos reunimos la gran camada familiar, en la cual yo soy la única que tiene rabo, para comer todos juntos y celebrar una fiesta que llaman “Navidad”.

Acostumbrada a la paz de mi casa, este día es estresante para mi, ya que hay muchos niños humanos y todos me achuchan (excepto uno, Jordi, que me tiene pánico), lo que hace que acabe mal de los nervios y agotada, ya que no puedo hacer mis cuatro o cinco siestas diarias.

De todas formas, quien sale mas mal parado es el pobre señor Tronco, que con su grandes ojos y dura piel verde sufre los maltratos de todos los humanos pequeños.


El señor Tronco

Como el pobre estaba solo me puse a descansar a su lado, compartiendo la manta que lo cubría.





El señor Tronco y yo.

Y como no, cada año me tienen que hacer la típica foto con la gorra de Papa Noel, pero me la saco rápidamente. Si quieren hacer el ridículo, que se la pongan ellos.



Estrella con gorra.

Después de la comida es cuando el señor tronco recibe las palizas. Al ritmo de una canción, los pequeños humanos le dan una buena tanda de bastonazos y el pobre señor Tronco se ve obligado a excretar regalos que salen de su trasero bajo la manta.




Cachorros humanos apalizando.


Para amansar a la fieras, la fiesta suele acabar con música que toca el tío Blai con un instrumento que tiene muchos botones y teclas. Tras esto, al fin se desbanda la gran camada y todo vuelve a la normalidad.


Tío Blai y su música

Las navidades son agotadoras........
!Gu-Guau!

08-dic-2008

Los calcetines y el campo.

Cuando me llevan de paseo por el campo, soy la perrita mas feliz del mundo!. Veo cosas que no hay en la ciudad, plantas, aromas, conejos corriendo, pajarillos volando....


Siempre voy diez pasos por delante para poder detenerme a olisquear y corro hacia delante y hacia atrás. El resultado es que al volver a casa estoy completamente agotada y quedo dormida en unos instantes.


Pero esas excursiones tienen sus efectos colaterales: El pelo lleno de hierbajos y espigas, así como las plantas de mis patas agrietadas, lo cual significa peinado,un lavado y después un tratamiento de varios días con un aceite amarillento para las almohadillas de mis patas.


La primera vez que me pusieron el aceite, evidentemente deje el suelo de casa todo manchado con mis huellas aceitosas. A partir de entonces, cada vez me ponen unos calcetines rosa.



Si Volco o Brillant me vieran con esos calcetines, no me volverían a oler el trasero. !Que vergüenza!.
Gu.Guau!

17-nov-2008

La crisis mundial y mi pienso.


Estaba yo en mi retiro matinal efectuando mis ejercicios de meditación y re-encuentro con mi karma, cuando he recibido una llamada angustiada de Pelón, el galgo que me saluda por las mañanas, diciéndome que hay una seria crisis económica a nivel mundial.

Meditando

Yo le he preguntado, ¿Crisis?, ¿Qué crisis?.



Pelón

Según Pelón, el humano que le cuida ya no le da el jamón en dulce de cada día y le ha dejado solo con el pienso básico, porque ya no tiene tanto trabajo como antes y han de reducir gastos.

Al parecer se han reunido veinte mandatarios para intentar buscar una solución a esa crisis, pero que no ha resultado en nada.

El grupo de mandatarios.


He quedado aterrada ante la expectativa de que la crisis pueda llegar también a mi comida y tenga que alimentarme solo de ese pienso “light” , que sabe a rayos.



Estos humanos acabaran con todos. No me atrevo a salir de la cortina.....

¡Gu-Guau!

14-nov-2008

Los humanos paralizados.

Hace meses que vengo observando unos humanos que siempre están en la misma posición, como paralizados por algo. Yo los miro fijamente cuando paso cerca pero no se mueven en absoluto.

El más tonto es uno que esta subido a una farola, cantado y con un paraguas en la mano. Digo que es tonto porque incluso los días de lluvia esta allí en la farola sin abrir el paraguas.


Hay otro grupillo de tres humanos que están subidos a un balcón y donde el más alto está intentando hablar, pero no lo consigue. Los otros dos están absortos mirándolo y esperando que por fin hable.

Y así siguen, allá en sus alturas tanto si hace frio, calor o llueve.

Sigo opinando que la raza humana es muy rara.
¡Gu-Guau!.