9/3/2008

NOI, EL PERRO CABALLO

Desde que nació, Noi fue un perro que ayudaba a vigilar una tienda de relojes de unos tíos de Josep Maria. Él tenia una vida tranquila es su tienda de la ciudad y se distraía mirando la gente que pasaba por la calle. Nunca levantaba la voz y era muy amable con la gente.



Llego el tiempo en que los cuatro hermanos relojeros se casaron y decidieron hacerse una casa grande en el campo donde vivir todos, con su huerto y un amplio jardín. Las obras tardaron un tiempo pero al fin se acabaron y todos se fueron a vivir a la nueva casa y Noi iba y venia cada día con ellos. En la nueva casa él era muy feliz por que tenia sitio para correr, olisquear y estar con todos los de la familia. Al ser tantas familias, las sobras de comida las guardaban para él, por lo que nunca pasó hambre.

Al cabo de poco tiempo, como la casa también necesitaba un vigilante, dejo su trabajo en la relojería y se quedo permanentemente en la casa del campo. ¡Aquello era fantástico¡ tenia donde correr y descansar y de vez en cuando mantenía conversación a distancia con el perro de otra finca cercana.


Pero la situación cambio cuando los pequeños humanos comenzaron a llegar a las cuatro familias. Cuando llegaba uno, inicialmente simplemente era como un paquete que olía a pipi, pero después se transformaba en un ser que se tambaleaba al andar para al cabo de unos meses más convertirse en un gamberrito más de la camada infantil con quien jugar.

Todos pasaban por un mismo ciclo a medida que crecían: al principio se contentaban con estirarle las orejas o el rabo, después se apoyaban en él para andar, le golpeaban, jugaban con la pelota, le abrazaban fuertemente, le tiraban palos para que los recogiera, le vestían de mil formas, llevaba sombreros, etc.

El era muy feliz con todos los pequeños y aguantaba todas las “perrerías” que le hacían con tranquilidad y sin protestar. De todos los juegos, el mas duro para él era el de ser caballo, ya que al ser un perro de tamaño grande, era como un pony para los niños y todos habían pasado por sus lomos. Era a la vez perro y caballo, pero por fortuna la comida era la de perro mimado.
A la edad de catorce años, y muchos niños mas, Noi tuvo que irse y cruzó el puente del arco iris, desde donde esta esperando a que en su día vayan viniendo todos esos niños que él conoció, para no separarse jamás.

Su marcha fue un drama para el montón de niños que durante diez años de estar en la casa fueron llegando y creciendo a su lado. Hoy, muchos años han pasado desde que se murió físicamente pero Noi sigue en el recuerdo de todos esos que un día fueron niños a su lado, y por tanto sigue vivo, pues nadie muere mientras es recordado.

Creo que ser el perro de una gran camada de humanos ha de ser el mejor oficio que los canes podemos tener. ¡Quien tuviera esa suerte!

¡Gu-Guau!

"Perro ladrador...... no calla nunca"
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1 comentario:

juegos dijo...

Hola! es una historia muy bonita me gusto mucho, gracias por compartirla,.

Saludos!